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| ¿Por qué es tan raro que una mujer cace? Como en otras actividades, la vena cinegética nos ha alcanzado de lleno, aún cuando extrañe vernos con un arco en la mano monte arriba, trocha abajo. En cierta ocasión comentando con varios amigos una “espera” que realicé sobre una baña de jabalí, se acerco un joven y después de presentarse me preguntó: ¿se caza con un arco?. Parece que ya hemos olvidado que nuestros antepasados contaban con poco más que este tipo de arma para procurarse el sustento?. Otras veces me preguntan: ¿con el arco , matarás pajaritos?, al contestarles que se puede abatir cualquier especie, sus esquemas se desmoronan pues no entienden que pretendamos emular a nuestros ancestros, con lo fácil que es ir a un hiper y abastecerte de chuletas.
El arco y la flecha, la esencia de la dificultad, la soledad, la aproximación, el mimetismo, el andar sin andar, el oír, el ver antes que tu pieza, el oler sin que te huela, el “casi” tocarla, estar a la par en el mismo hábitat, su hábitat. Vencer a ese instinto poderoso y natural de supervivencia en un lugar donde yo soy la ignorante y el jabalí el dominador que conoce cada milímetro de terreno, cada cambio y cuyo sistema de alarma está continuamente activado. Es la peculiar idiosincrasia de la caza con arco.
Como decía, aumentamos en número las féminas que intentamos cazar con un arco y una flecha equipada con punta de caza mayor porque, lo que nos “pone” verdaderamente, igual que a los hombres, es el reto; es la caza mayor. Gracias a todas, a las que anteriormente nos han precedido y a las futuras dianas cazadoras que se que las habrá y muchas. Como las meigas. Un
fuerte abrazo. L@dyh@lcón |
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| A.R.A© | |||||||||||||||