EXPERIENCIAS
 

¿Por qué es tan raro que una mujer cace? Como en otras actividades, la vena cinegética nos ha alcanzado de lleno, aún cuando extrañe vernos con un arco en la mano monte arriba, trocha abajo.

En cierta ocasión comentando con varios amigos una “espera” que realicé sobre una baña de jabalí, se acerco un joven y después de presentarse me preguntó: ¿se caza con un arco?. Parece que ya hemos olvidado que nuestros antepasados contaban con poco más que este tipo de arma para procurarse el sustento?. Otras veces me preguntan: ¿con el arco , matarás pajaritos?, al contestarles que se puede abatir cualquier especie, sus esquemas se desmoronan pues no entienden que pretendamos emular a nuestros ancestros, con lo fácil que es ir a un hiper y abastecerte de chuletas.


Poco a poco, nos vamos integrando en este mundo especial y carismático de la caza y, paso a paso, comprendemos sus contenidos gracias al apoyo del resto de cazadores. Si cuando menos es anecdótico, ver una mujer portando un rifle en tal o cual montería, yo he visto ojos pasmados y muchas bocas abiertas cuando portando un arco y unas cuantas flechas me he adentrado en el monte a intentar un buen lance. Por qué nadie recuerda a Diana cazadora.

El arco y la flecha, la esencia de la dificultad, la soledad, la aproximación, el mimetismo, el andar sin andar, el oír, el ver antes que tu pieza, el oler sin que te huela, el “casi” tocarla, estar a la par en el mismo hábitat, su hábitat. Vencer a ese instinto poderoso y natural de supervivencia en un lugar donde yo soy la ignorante y el jabalí el dominador que conoce cada milímetro de terreno, cada cambio y cuyo sistema de alarma está continuamente activado. Es la peculiar idiosincrasia de la caza con arco.


Cada vez somos más las que disfrutamos de imponentes momentos cinegéticos, de muchas alegrías y muy pocas decepciones. Debido a las vicisitudes que entraña la caza con arco, para los cazadores arqueros ya es importante aproximarse a escasos metros de nuestra pieza. Verla acercarse, casi tocarla es el verdadero logro; abatirla limpiamente, se convierte ya, en algo casi rayano a un momento de locura.

Como decía, aumentamos en número las féminas que intentamos cazar con un arco y una flecha equipada con punta de caza mayor porque, lo que nos “pone” verdaderamente, igual que a los hombres, es el reto; es la caza mayor.

Gracias a todas, a las que anteriormente nos han precedido y a las futuras dianas cazadoras que se que las habrá y muchas. Como las meigas.

Un fuerte abrazo. L@dyh@lcón

A.R.A©