ANATOMÍA

Y

VISIÓN ANIMAL

 

El objetivo principal, único, del cazador frente a la pieza a cazar es lograr su abatimiento.

En el momento crucial del lance, el cazador arquero solo tiene una meta, la muerte limpia, rápida y desprovista, en lo posible, de sufrimientos para el animal.

 

 

Esto se consigue teniendo un perfecto conocimiento de su anatomía, de sus puntos vitales. Saber donde se encuentran éstos sin importarnos la posición en la que se haya colocado, frente a nosotros, la pieza. Nunca se deberá realizar la suelta sin tener la absoluta seguridad de que la punta de caza impactará en el lugar elegido.

En caza mayor los puntos o zonas donde la entrada de la punta de caza ocasionará la muerte de forma más o menos rápida, pero siempre precisa, son por este orden; cerebro, médula espinal, corazón y pulmón.
Indiscutiblemente existen otras zonas como hígado, riñones, estómago e intestinos. El impacto en una de estas provocará la muerte pero a más largo plazo, es decir, el animal huirá herido hasta distancias no aconsejables por varias razones; la principal, su sufrimiento y la secundaria que nos obligará a realizar un largo y a veces extenuante pisteo que en el mejor de los caso finalizará con su cobro aún cuando la posibilidad de no encontrarlo y que muera después de una larga agonía es muy alta.

El cerebro será el lugar que nos ofrece mayores posibilidades de una muerte rápida, prácticamente instantánea. Está situado en la parte superior del cráneo sobre los ojos. El cerebro es el órgano encargado de asimilar, controlar y ordenar todas y cada una de las funciones fisiológicas del animal. Funciona con el oxígeno que le transporta la sangre por la arteria carótida y multitud de vasos menores. No es demasiado aconsejable el disparo hacia él, según en que animal, y hemos de pensar que para que la punta de caza penetre ha de romper los huesos duros que forman el cráneo que lo protege

La médula es el transmisor de las órdenes que manda el cerebro. Nace en la base del mismo y se extiende por toda la columna que actúa de protección. Ni que decir tiene que el disparo a columna ya sea cervical o dorsal es extremadamente difícil y engañoso aún cuando conozcamos a la perfección la anatomía de la especie que tengamos delante. La diferencia entre el pelo de verano o invierno, la cantidad de grasa acumulada, la longitud del cuello o la extensión de las apófisis dorsales nos podrán jugar una mala pasada.

El corazón es el órgano encargado de hacer circular la sangre por todo el cuerpo, por medio de un bombeo continuo, a través del sistema circulatorio formado por una extensa red de venas, arterias y capilares. Las arterias, son las encargadas de transportar la sangre limpia y oxigenada que sale del corazón. Las venas, tienen la misión de recoger la sangre de vuelta. Arterias y venas están unidas por una extensa red de finos capilares.
La sangre desoxigenada, oscura, pasa del corazón a los pulmones y una vez oxigenada y límpia y, a través de las arterias pulmonares, vuelve al corazón e inicia un nuevo recorrido por el cuerpo. Si buscamos el corazón en cuerpo del animal, hemos de saber que está situado dentro de la caja torácica en su posición más baja, apoyado sobre el esternón y protegido en su parte superior y lateral por los pulmones. En su parte más ancha, arriba, se sitúan los llamados grandes vasos, arterias y venas que entran y salen de él.

 

Los pulmones se extienden desde la columna dorsal hasta el esternón rodeando el corazón y desde la articulación del hombro hasta el diafragma donde descansan y que a su vez sirve de límite entre la cavidad torácica y la abdominal. Los pulmones reoxigenan la sangre a la vez que extraen y expulsan el dióxido de carbono mediante la exhalación. El tejido pulmonar está formado por los alvéolos y está comunicado con la fosa nasal.



 

Los animales en estado salvaje basan su supervivencia en el olfato, la vista y el oído.

 

El oído les alertará del mínimo ruido que se produzca a su alrededor, de las llamadas entre miembros de su especie y diversos avisos de alerta o peligro que emiten todas y cada una de ellas, en diferentes tonalidades y que son reconocidas en mayor o menor grado por las demás.
Por medio de su olfato, los animales salvajes seguirán los pasos de sus congéneres conociendo sus actividades y las propias, evitando aquellos lugares de olores peligrosos o cuando menos desfavorables. Les servirá igualmente para la búsqueda de alimentos. Es el caso de los “suidos” que basan su supervivencia prácticamente en el olfato y oído, al carecer de una buena capacidad de visión, condicionada tanto por su morfología como por su constante búsqueda de alimento.

 

COMPOSICIÓN DEL OJO:

CÓRNEA: Membrana transparente que protege el ojo del exterior y hace la función de lente
- IRIS: Parte coloreada y barrera para la entrada de luz mediante un sistema de músculos que lo abren o cierran según intensidades. Esta abertura es la pupila
- HUMOR ACUOSO: Es el líquido que compone la cavidad lenticular y en el están los órganos dióptricos que regulan la cantidad de luz que puede penetrar en el ojo
- CRISTALINO: Es la lente del ojo y que permitirá enfocar a cualquier distancia mediante la actuación de los músculos ciliares
- MÚSCULO CILIAR: La presión que ejercen sobre el cristalino hace que este se deforme en la manera más adecuada para permitir un rápido enfoque y percepción de los objetos
- HUMOR VÍTREO: Es la sustancia que da forma al ojo
- RETINA: Tiene la misión de recibir las imágenes que pasan a través del cristalino y ocupa la parte posterior del ojo. En ella están las células pigmentadas sensibles a la luz. La retina esta protegida por el interior por una membrana llamada coroides, formada por pequeños vasos sanguíneos cuya función es absorber la luz y aportar oxígeno y nutrientes. Por el exterior la recubre la esclerótica, fibra opaca que protege el ojo hasta la córnea
- FÓVEA: Es la parte de la retina con mayor concentración de luz y de células fotorreceptoras. Estas células son de dos variedades; los bastones, sensibles a mínimas variaciones de intensidad de luz, perciben los contrastes y nitidez en sombras o escasa luz y, los conos; sensibles a altas intensidades de luz, perciben detalles, colores y variaciones cromáticas
- TAPETUM: Membrana anexa a la retina, tiene la misión de reflejar la luz hacía las células fotorreceptoras de forma que pase dos veces por ellas, aumentando la intensidad.

Salvo excepciones puntuales, la vista, es la cualidad que asegura en extremo la supervivencia animal y dentro de las especies objeto de caza en nuestro territorio, si nos referimos a las de caza mayor, hemos de destacar a los cérvidos y caprínidos como privilegiados en este aspecto.

Aún cuando se ha tendido y se tiende a pensar que estas especies de mayor (suidos, caprínidos y cérvidos) solo pueden ver en blanco y negro, la realidad es muy contraria y ha dado lugar a esa confusión la reducida gama de colores intermedios que son capaces de interpretar. Esa gama se sitúa en el verde, azul, violeta y ciertas tonalidades intermedias, pero nunca podrán distinguir el rojo, naranja o amarillo aún cuando si apreciaran en ellos unos tonos pardos.
No obstante, dentro de las especies de caza, debemos destacar animales con campos de visión diferenciados: Por un lado encontraremos a los “carnívoros”, predadores, con un campo de visión frontal en ángulo reducido lo que les permite mayor fijación y profundidad del objeto observado y un óptimo apercibimiento de las distancias a la que están situadas sus presas. En el lado opuesto situaremos a los herbívoros que gracias a su amplio campo de visión pueden percibir cualquier movimiento en un radio de casi 360º. El ojo de cérvidos y caprínidos es capaz de distinguir movimiento, sin girar su cuello, en cualquier dirección con la excepción del arco formado por la parte alta de su cabeza. También se reduce su campo de visión sensiblemente por la extensión de sus defensas o cuernas de forma proporcional a su desarrollo.

Por otro lado y para lograr ese amplio campo de visión han adaptado sus ojos a que operen de forma independiente, punto este que les favorece en la detección de cualquier movimiento pero a su vez, les crea dificultad a la hora de fijar el objeto observado. Dicho esto, podemos deducir: Si incluimos el giro del cuello, su ángulo de ver o detectar el movimiento o el objeto está en torno a los 360º con la única zona oscura reseñada, y que debido al movimiento periférico e independiente de sus ojos, la visión resolutiva y la fijación de la imagen se reduce únicamente a un pequeño arco situado frente a sus dos ojos y es totalmente nula en planos superiores a estos.

Al igual que en el ojo humano, las células fotorreceptoras formadas por conos y bastones, son las encargadas de percibir los colores y sus matices, variaciones, detalles y nitidez.
Los conos perciben los detalles, los colores y sus variaciones cromáticas a alta intensidad de luz y los bastones son sensibles a pequeñas intensidades por lo que perciben mejor los contrastes que los colores fuertes.
La diferencia entre el ojo humano y el animal estriba en la variación y cantidad de conos y bastones existentes en sus células fotorreceptoras. Mientras que el humano tiene mayor proporción de conos, el animal tiene más cantidad de bastones. Por lo tanto, mientras el ojo humano puede distinguir nítidamente las gamas altas de colores, detalles y variaciones además de contar con una visión tricromática; el animal recibirá, por el contrario, percepciones amplias de colores más débiles, lo que le favorece cuando hay escasez de luz pero le perjudica en cuanto a la nitidez de detalles. Esa falta de nitidez y su visión dicromática ocasiona que el margen de distancia a la que pueden observar y distinguir claramente un objeto (profundidad de campo de visión) no es superior a 35/40 metros, presentando a partir de esa distancia una visión parcialmente borrosa y poco detallada con ausencia de formas.

No solo los cazadores, muchas personas han podido ver más de una vez, al iniciarse la oscuridad y cuando tenemos a un animal de frente, que sus ojos brillan. Es un fenómeno cuando menos extraño y que antiguamente servía para distinguir a los predadores, aún cuando no fuera así ya que otros animales, tienen igualmente esta propiedad en su vista. El ojo animal, aún cuando es similar al humano, cuenta con un elemento que nuestro ojo no tiene. Es una capa formada tras la retina cuya función es la de desviar la luz que recibe hacía las células fotorreceptoras. De esta forma, la luz pasa dos veces por ellas provocando un aumento de su intensidad lo que conlleva a que la visión aumente a su vez. Es decir, la escasa luz existente, desde el anochecer al nuevo día, entra en el ojo del animal con el iris abierto al máximo (pupila dilatada), pasa al cristalino, llega a la retina y a las células fotoreceptoras. Hasta aquí, su recorrido normal. Pero desde la fóvea pasa al tapetum lucidum que haciendo la vez de un espejo, refleja toda la intensidad existente hacía las propias células fotorreceptoras, duplicándola, lo que permite al animal desenvolverse en la noche.Esa alta intensidad de luz, almacenada en el ojo, es el reflejo que nosotros podemos apreciar cuando el animal nos mira de frente y vemos el brillo de sus ojos.

 


A.R.A©